Si vas solo por el día, vas a volver contento. Si dormís en Cafayate, probablemente entiendas mejor por qué tanta gente se enamora de esta zona.
Qué es la Quebrada de las Conchas
La Quebrada de las Conchas acompaña la RN 68 entre Salta y Cafayate. Es una reserva natural de formaciones rojas moldeadas por la erosión durante miles de años. Los puntos más conocidos son la Garganta del Diablo, el Anfiteatro, los Castillos, el Sapo, el Fraile y varios miradores donde conviene frenar un rato.
El Anfiteatro impresiona por su acústica natural. La Garganta del Diablo es más cerrada y dramática. Los Castillos, con la luz correcta, parecen una ciudad de piedra. La clave es no parar en todos lados sin criterio, sino elegir bien y dejar tiempo para llegar a Cafayate con ganas de caminar.
Cómo se llega
Desde Salta capital se toma la RN 68 hacia el sur. El camino está muy marcado y es una de las salidas más simples para hacer por cuenta propia. La distancia a Cafayate ronda las 3 horas de manejo sin paradas, pero en la práctica conviene calcular bastante más porque la Quebrada pide frenar.
Si salís temprano, podés hacer paradas en la Quebrada, almorzar en Cafayate, visitar alguna bodega y volver. Pero si el viaje lo permite, dormir una noche en Cafayate mejora muchísimo la experiencia.
Qué ver y cuánto tiempo dedicarle
Para una primera vez, dedicaríamos día completo. Garganta del Diablo y Anfiteatro son paradas casi obligadas. Después elegiríamos 2 o 3 miradores más y dejaríamos tiempo para Cafayate: plaza, bodegas, helado de vino, alguna comida tranquila y caminata corta al atardecer.
Con 2 días podés hacerlo mucho mejor: primer día ruta y Quebrada; noche en Cafayate; segundo día bodega, pueblo y regreso sin apuro.
Época ideal
Se puede hacer todo el año, aunque otoño y primavera son muy agradables. En verano hay que mirar tormentas y manejar con cuidado si llueve, porque el paisaje cambia pero también puede complicar algunos sectores.




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